Mis estudios védicos

 

Mi incursión por las ciencias védicas de la salud comenzó cuando tenía 11 años, a través de un libro de Yoga del maestro Sivananda. Hacía muy poquito nos habíamos mudado con mi familia desde la pequeña y lejana San Juan a la gran ciudad (Buenos Aires). Era verano y aún no había hecho amigos. Encontré en la biblioteca de mi nueva casa un libro que decía YOGA en letras muy grandes. Abrí sus páginas. Me divirtió mucho que hubieran tantas fotos de personas contorsionandose y empecé a elegir cuáles de estas posturas me gustaban y podía hacer. Mis preferidas pasaron a ser La Vela (sarvangasana) y El Cadaver (savasana). También me gustaba incursionar en la sección del libro donde hablaban de la meditación y la respiración. A los 11 años aprendí la respiración completa y a hacer algunas cosas extrañas con los ojos y la conciencia para "meditar". Veía luces raras dentro de mis ojos y me divertía viajando por esos mundos.

A los 17 años comencé mis prácticas de Hatha Yoga en la Fundación Indra Devi. Rápidamente me hice una practicante asidua, sobre todo porque mi maestra, Gaby, ponía unos mantras hermosos de Deva Premal y sus clases eran fantásticas. A los 18 años, en la última fase de la clase, la relajación, tuve una experiencia diferente. No sabía qué me pasaba; sentí la gravedad diferente en mi cuerpo, como si flotara a la altura del techo. No podía ni quería moverme, sentía un éxtasis pacífico inmenso. Sabía que mis demás compañerxs ya estaban sentadxs cantando el Om, y sin embargo quería seguir allí. Cuando cantaron el primer Om, sentí una ola de un océano sutil llenar y acariciar todo mi cuerpo. Así fue con los siguientes dos Om que cantaron. Una vez que las personas comenzaron a levantarse, sentí dejar la experiencia. Me acerqué a mi profesora y le conté lo que me había pasado. Me dijo que eso era entrar en estado de meditación. Tenía un poco de miedo y de asombro. 

Continué con mis prácticas en la Fundación Indra Devi durante 3 años más, hasta que comencé a tomar cursos en la Fundación El Arte de Vivir y rápidamente incursioné en los cursos avanzados, retiros de silencio, cursos de conocimiento. En un año cumplí todos los requisitos para poder formarme como instructora, y así fue. En Enero de 2011 terminé mi instructorado, con 21 años. Ya hacen 8 años de ello. Durante los 6 años intensivos que formé parte de la fundación como instructora y estudiante, tuve muchxs maestros, y aprendí el arte del silencio y de la agudeza mental. Algunos de lxs maestrxs con los que aprendí más profundamente fueron Swami Paramtej, con quien tomé infinidad de cursos de silencio y me capacité para dar transmisión de energía; Vava Suresh quien, entre otras aventuras, a mis 22 años me puso en frente de un curso de 250 personas (el cual yo asistía y traducía) a dar un proceso védico alucinante de agradecimiento a los ancestros y con quien profundicé mucho en el Raja Yoga; Gaurav Verma, con quien me afiné en Karma Yoga; Bhanumati Narasimhara, mi maestra de Bhakti Yoga a quien conocí y con quien me formé en el hermoso ashram de Montreal, Canadá, durante 2012; y Sri Sri, con quien aprendí profundamente e intensivamente muchísimo del conocimiento de los Upanishads (Jnana Yoga - Patanjali Yoga Sutras, Bhakti Sutras, Ashtavakra Guita, Bhagavad Guita, Amrita Advaita Upanishads, Keno upanishads, Kata upanishads, entre otros) y con quien tuve la suerte de compartir enormes y profundos momentos de meditación durante 2011 y 2012. Durante estos 6 años me especialicé en cursos para Jóvenes-Adultos, Adolescentes y Adultos, en ese orden, y el principal entrenamiento/foco para brindar en los cursos fue la temática del alivio del estrés y los valores humanos a través de diversas y transformadoras técnicas de respiración. 

 

Paralelamente, en 2011, comencé a incursionar en el Ayurveda, la ciencia védica de la salud y la vida cotidiana, con el actual director de la Fundación Artes Saludables, Eduardo Socolovsky, con quien profundicé en el conocimiento y las terapias ayurvédicas hasta principios de 2017 inclusive. A partir de mis estudios en Ayurveda, re-conocí el Tantra, en 2014 (digo re-conocí porque pude identificar que muchas prácticas que aprendí durante mi primera formación eran tántricas y no podría ser de otra manera, ya que el Tantra es el conocimiento védico más antiguo). Entre 2014 y 2016 formé parte de la fundación Artes Saludables como alumna y también como profesora de Tantra y Ayurveda y -entre 2015 y 2016- coordinadora del centro de formación y retiros de la fundación, en las sierras de Córdoba. Allí brinde infinidad de cursos y retiros sobre Ayurveda, Tantra, Yoga, y las demás ramas en las que investigué y me especialicé como ginecología natural y Respiración Circular del Útero (una técnica que creé a partir de mis estudios e investigación en el arte de la respiración y el tantra). Algunas de las maestras que inspiraron e inspiran mi investigación tántrica son Astiko López (maestra de tantra de Socolovsky) y Diana Richardson; una alucinante maestra de tantra que no conozco personalmente pero llegö profundamente a mi corazön y, desde ese momento, no me canso de estudiar e investigar a través de los conocimientos que brinda. 

 

Debido a mis ya grandes e insalvables diferencias con el director de la fundación Artes Saludables, en 2016 comencé a virar mi foco hacia continuar mis profundizaciones y estudios (las artes védicas son para toda la vida, no se terminan de aprender, por suerte), los cuales continué en el posgrado de Salud Ayurveda de la Fundación Prema, certificándome conjuntamente en 2016 por la Fundación Prema, la Universidad de Rosario y la Ayurveda Gujarat University of India. A principios de 2017 dejé formalmente mi trabajo en la Fundación Artes Saludables y comencé a enseñar las artes védicas como profesora e investigadora independiente, mayormente a través de mi proyecto Mujer Pulpo, cuyo nombre nace de mis estudios de la sexualidad a través de Casilda Rodrigañez, quien nos recuerda que, en el período neolítico, el placer sexual de los úteros se dibujaba en los cántaros como pulpos, cuyas ondas expansivas de placer eran representadas por sus tentáculos. 

 

Desde 2017 continúo mis estudios védicos en Ayurveda a través de grandes maestros como David Frawley y Vasant Lad, y profundizo en Tantra a través de la investigación contínua de la vida y la experiencia, con la guía del Vigyan Bhairav Tantra, el gran y antiguo libro de conocimiento tántrico, y todo el aprendizaje que producimos en conjunto con mis amigas, amigos y colegas tántricos: Fabiana Villalba, Federico Bouzas, Marcos Wertheimer, Gustavo Urroz, Facundo Higa; con el contínuo aprendizaje que co-creamos con mi compañero del amor, Adrián Gleizer, con quien continúo profundizando en las ciencias de la verdad interior, y también con todas las personas que en todos estos años se han formado con nosotrxs y mantienen el espíritu del tantra vivo y actualizándose contínuamente gracias al Prana de cada uno de nuestros corazones palpitantes. 

Honro profundamente a cada una y a cada uno de mis maestros en este camino que es mi propia vida.

Om Namah Shivaya

© 2015-2019 Creada por Sofía Slobodjanac Parisí

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